La historia secreta de Villa y el Wells Fargo Bank

10.11.22 - Edna María Orozco

La historia secreta de Villa y el Wells Fargo Bank

Con agradecimiento a todos los trabajadores del 

Museo Nacional de la Revolución de aquellos años maravillosos. 

Edna María Orozco

La que escribe fue directora del Museo Nacional de la Revolución de octubre de 1998 a marzo de 2005. Los historiadores trabajamos con diversos tipos de fuentes, la más socorrida es la documental. Esta es la razón que me impulsó a compartir esta experiencia y no llevármela a la tumba.

Silla de Pancho Villa

Una mañana de principios de abril de 2003, recibí una insólita llamada del consulado mexicano en Los Ángeles, California. La secretaria del cónsul me hizo saber que un coleccionista deseaba donar al Museo Nacional de la Revolución, una silla de montar que había pertenecido al mítico y controversial Francisco Villa. Al preguntarle el nombre del donante, me respondió que éste prefería quedar en el anonimato. Lo único que estaba autorizada a informar era su vinculación con el Wells Fargo Bank. Después de resolver los trámites burocráticos la silla fue embalada en Los Ángeles y enviada por valija diplomática al museo. Finalmente, hizo su arribo el 6 de mayo de 2003. 

Desde ese momento, nos llamó la atención que el donante estuviese vinculado con el banco. El hecho de preferir soslayar su identidad y darnos una pista de su procedencia, no calza con el funcionamiento del coleccionista tradicional que busca compartir con los otros, los objetos que, a lo largo del tiempo, ha ido reuniendo con paciencia1. ¿Por qué solo nos daba una punta del hilo de la madeja? ¿Por qué un norteamericano estaba interesado en el hombre que invadió Columbus, Texas, en marzo de 1916? ¿Dónde y cuándo adquirió la silla que afirmaba perteneció a Villa? Para responder estas preguntas requeriríamos hacer una larga investigación, no solo en los archivos del consulado sino también en los del banco. Ojalá, aparezca el historiador que se interese en el futuro por el tema.

Cuando llegó la silla recordé haber leído, en el periódico La Jornada, una breve nota sobre el Wells Fargo Bank y Villa, pero había olvidado el contenido. En aquellos años, los diarios se leían en papel y el internet no estaba desarrollado como hoy que redacto estas líneas. Ahora, un par de clics fueron suficientes y, no solo encontré la nota2, sino la de varios periódicos norteamericanos que cubrieron una rueda de prensa, el 4 de mayo de 1999, convocados por Walter Brend, curador de la Biblioteca Bancroft de la Universidad de California. El motivo era hacer públicos una serie de memorandos, telegramas y cartas, obtenidos de un comerciante privado en Los Ángeles, que daban cuenta de un robo de 122 lingotes de plata al Wells Fargo Bank. El atraco tuvo lugar el 9 de abril de 1913 en el estado de Chihuahua, y sí, adivinaron: el protagonista fue Pancho Villa y veinticinco de sus correligionarios. 

El periodista Charles Burress de la Chronicle escribió escandalizado:

Los agentes del Wells Fargo concertaron una reunión con Villa, y éste tomó como rehén a un empleado del banco, mientras las empresas mineras obtenían el dinero para recomprar las barras, según las cartas y memorandos intercambiados, entre los empleados de Wells Fargo en Los Ángeles, El Paso y México. 3

Asimismo, se firmó un acuerdo “estrictamente confidencial” entre Villa y los representantes bancarios. El pacto debía quedar en secreto por una razón obvia: no hay cosa más preciada para un banco que su confiabilidad; de haberse divulgado el robo hubiese sido un golpe mortal para la institución. No obstante, el representante del banco, sostuvo que se mantuvo en secreto pues no deseaban que cundiera el mal ejemplo y tampoco aparecer como una institución que apoyaba a los revolucionarios mexicanos. El amable lector puede escoger la razón que le parezca más verosímil. 

A Villa se le entregaron cincuenta mil dólares en efectivo a cambio de la plata, de la que solo acabó entregando 99 barras, alegando que sus hombres habían tomado las otras. 

Durante la entrevista, se llamó telefónicamente al historiador vienés Friedrich Katz considerado el especialista en Villa, gracias a su espléndida obra The Times and Life of Pancho Villa, para solicitar su opinión: 

Era bien sabido que asaltó el tren y luego compró armas y municiones, pero se desconocía el papel del Wells Fargo Bank. Eso es nuevo.5

El periodista James O. Clifford nos informa que Brend sostuvo:

El dinero lo convirtió de bandido y revolucionario menor en una amenaza militar tanto para México como para Estados Unidos.5 

Esta declaración de Brend suena como si la hiciera desde el lejano 1913 y no la de un profesional del siglo xx. Sostener que Pancho Villa era un peligro para México y nuestros vecinos, suena hasta irrisorio. ¿Qué razones lo impulsaron a declarar, en las postrimerías del siglo pasado, semejante cosa? Podemos aventurar algunas hipótesis. La primera es la de Villa invadiendo Columbus en 1916 y el fracaso de la Expedición Punitiva al mando del general John J. Pershing. Cinco mil soldados, equipados con las armas más poderosas del momento y varios aeroplanos, fueron inútiles para dar con su presa y, como dice el corrido “y con su cara llena de vergüenza, se retiraron otra vez a su país”. Quizá Brend habla por la herida de la fallida expedición de castigo, que durante casi un año no dio con el paradero de Villa.

Villa ¿Una amenaza para México? ¿Cuál México? ¿El México que nace después de la Decena Trágica? ¿El México del asesino Victoriano Huerta? Es imposible soslayar el asunto. Solo nos queda recordarle al señor Brend que Huerta en, connivencia con Henry Lane Wilson su embajador, y otros militares, una campaña de prensa devastadora, orquestada por los intelectuales del régimen porfirista, asesinaron al presidente Madero y al vicepresidente Pino Suárez democráticamente electos. Desde aquí le recordamos al curador, que su gobierno no reconoció al régimen del Chacal y su embajador fue destituido por el presidente de su país.

El año próximo se cumplirán veinte años de la llegada de la montura de Pancho Villa al Museo Nacional de la Revolución y con satisfacción me digo: Villa no solo invadió Columbus, Texas, también se dio el lujo de robar a uno de los bancos norteamericanos más fuertes hasta la actualidad. Por eso y por mucho más se ha convertido en leyenda.

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