Pixan Halal y H’Pil Zutulché, Alma Reed

04.10.22 - Edna María Orozco

Pixan Halal y H’Pil Zutulché, Alma Reed.1

Edna María Orozco

“México debería ser la Meca de los artistas de todo el mundo: aquí cada objeto y cada escena es razón suficiente para el arte y la belleza”.

Alma Reed
Cenote Sagrado de Chichén Itzá. Imagen: https://www.pinterest.com.mx/pin/831547518667702190/

La historia de esta semana versa sobre delincuentes y la flecha del travieso Cupido que juega con el corazón de los seres humanos. El núcleo gravita en torno al cenote sagrado de Chichen Itzá. Esta maravilla de la naturaleza reflejó la codicia, pero también las miradas de un hombre y una mujer a quienes el destino les jugó una mala pasada.

Con apenas 24 años, una norteamericana descendiente de familias irlandesa y escocesa, ingresa como periodista al San Francisco Call y escribe bajo el seudónimo de Mrs. Goodfellow. Sus columnas semanales tocan temas que la sociedad no quiere mirar: los dolores y las injusticias de los más desprotegidos, de esos seres invisibles que nos humillan como género, por el sólo hecho que nosotros, los afortunados, permitimos que existan. Su primer contacto con nuestro país es a través de la comunidad mexicana avecindada en San Francisco. Por ellos se enteró que Simón Ruiz, menor de edad, está destinado a la muerte por ahorcamiento. “Gracias a los esfuerzos de “Mrs. Goodfellow”, el joven salvó la vida y, como resultado, en California se instituyó el Saylor Bill, figura jurídica que hasta la fecha prohíbe la ejecución de menores de edad en aquel estado.”2

Mientras tanto, en México el gobierno del general Álvaro Obregón, invita a la joven para agradecerle su intervención en la defensa del compatriota. Mrs Goodfellow no es otra que Alma Reed. La ciudad que la recibe está en plena ebullición: los pintores han tomado los muros de antiguos templos que narran nuestra Historia desde la mirada de los pueblos originarios; en la arquitectura se experimenta con nuevas formas, así como en la música y la literatura. Alma queda sorprendida y embelesada. La estética postrevolucionaria convive con la ciudad colonial y decimonónica creada durante el porfiriato, en suma, es la “ciudad de los palacios”. 

Para Alma Reed se barruntan tiempos de cambio y cuando el viento sopla, los aires se ponen de su parte y reman a favor, de suerte que el New York Times la envía a cubrir una expedición arqueológica a la ciudad maya de Chichén Itzá, para homenajear nada menos que a Edward H. Thompson, cónsul norteamericano en Yucatán, un diplomático siniestro que desde hacía muchos años se había dedicado al robo del patrimonio cultural que por más de mil años yació en el fondo del cenote sagrado de esa imponente ciudad. La expedición está patrocinada por el Instituto Carnegie y encabezada por el joven Dr. Sylvanus G. Morley.3

Edward H. Thompson y Sylvanus Morley

H’Pil Zutulché

Felipe Carrillo Puerto, el Dragón rojo, de ojos de jade, como lo bautizó “la casta divina”, nació en Motul, Yucatán, en 1874. Su infancia transcurrió en el medio rural y mantuvo una relación estrecha con la población originaria, de suerte que hablaba con toda fluidez el maya yucateco. Existen varias anécdotas y testimonios que dan cuenta del acendrado interés por la justicia social desde su infancia. Un ejemplo de lo anterior nos lo regala Rosa Torre González, la primera mujer que ocupó un cargo en el Ayuntamiento de Mérida, como regidora, en 1923. Doña Rosa era amiga cercana de la madre y ésta le describía al futuro gobernador como un niño singular:

facilitaba sus juguetes, compartía sus golosinas con los demás chicos, […], a hurtadillas sacaba de la tienda de su padre, lápices, cuadernos, etcétera para repartírselos porque veía que los compañeros de sus juegos eran sumamente pobres…4

Cabría pensar que la madre idealiza al hijo. Sin embargo, cuando Felipe llega a la gubernatura de Yucatán el primero de febrero de 19225, se convierte en el primer gobernador socialista del sureste. Todas sus acciones tienen como propósito devolver la dignidad al humillado, expoliado y degradado pueblo maya. No con discursos sino con obras. Lleva a cabo dotaciones de tierras acompañadas de instrumentos de labranza y contrata ingenieros agrónomos que enseñen a los campesinos nuevas técnicas de cultivo. Asimismo, atiende la educación abriendo escuelas y fomenta la cultura en general. Mucho antes de llegar a la gubernatura había traducido la Constitución de 1857 al maya, porque deseaba que su pueblo conozca la ley para poder defenderse, aunque, como bien sabemos, la justicia y la ley pocas veces van de la mano.

Tal vez, el rasgo más fascinante de Carrillo Puerto fue su comprensión de lo femenino. Entendió que hombres y mujeres somos diferentes pero iguales en el más amplio sentido de la palabra, incluyendo la sexualidad. Creó junto con su hermana Elvia las Ligas Feministas donde se desarrollaron programas de planeación familiar; otorgó el derecho al sufragio femenino; reformó las cárceles y los presos salían a trabajar en el campo, por la tarde podían estudiar y presentaban obras de teatro. La salud de la población no fue ajena a este vendaval revolucionario. Mientras tanto, la “casta divina” y sus esbirros rumiaba la venganza y afilaba cuchillos.6

El dragón rojo de ojos verdes y Peregrina

El 14 de febrero de 1923, el gobierno del estado ofreció una recepción al grupo de arqueólogos que llegaban a la tierra del faisán y del venado y, como mencionamos líneas arriba, Alma Reed cubría el evento como reportera del New York Times. 

Luego de ser presentada al gobernador Carrillo, la periodista se acercó al general brigadier William Barclay Parsons, miembro de la junta directiva del Instituto Carnegie y el integrante de mayor jerarquía en el grupo, para comentarle la impresión que le había provocado el gobernador. Parsons, un ingeniero de vías férreas y creador del sistema del tren subterráneo de Nueva York, supo expresar la reacción de asombro que era evidente en todos sus compañeros expedicionarios al murmurar al oído de Reed: “—Éste es el dragón rojo más atractivo que yo haya visto en cualquiera de mis safaris... ¿Qué le parece a usted, jovencita? Con total convicción y sin dudarlo, respondí: —Él es mi idea de un dios griego7

Felipe supo atisbar más hondo en esos “ojos claros y divinos”, intuyó en aquella joven: carácter, pasión, sensibilidad… Es fácil suponer lo que siguió. Cuando cruzaron miradas el tiempo se detuvo por un instante y quedaron mudos, porque como dice la canción “en los grandes momentos de la vida hablan mejor los ojos que los labios”. Llegó el amor con su cofre repleto de sorpresas, ambos compartían una misma cosmovisión del mundo, un genuino interés por la justicia social, la pasión por la cultura maya y todas las pequeñas cosas con las que se urde el manto inconsútil del amor. Pero era una relación a contracorriente: Felipe estaba casado.

Felipe Carrillo Puerto con traje blanco y sombrero negro, al fondo Alma Reed en Chichen Itzá

Sin embargo, había que atender las cosas del mundo. Él enfrentar retos de la gobernanza de Yucatán y preparar el divorcio; ella escribir el reportaje sobre la expedición. 

Estados Unidos, desde que se independizó del Reino Unido, se ha caracterizado por su vocación belicista y, hasta nuestros días, es una de las grandes potencias mundiales. Sin embargo, en el ámbito cultural deja mucho que desear; de otra manera no hubiera sido necesario llegar a nuestro país a robar piezas arqueológicas para exhibirlas en las vitrinas de sus museos. Este es el caso del cenote sagrado de Yucatán. 

Alma entró en contacto con su paisano el cónsul Thompson y rápidamente se ganó su confianza. El diplomático estaba secretamente financiado por el Peabody Museum de Harvard University para dragar el Cenote sagrado de Chichen Itzá y, durante muchos años, había estado robando infinidad de piezas de gran valor, como ya lo mencionamos. Los objetos se exhibían en los museos Peabody y en Field de Chicago. ¿Cómo los enviaba? A través de valija diplomática, “colegas” y amigos y el “apoyo” de las autoridades mexicanas. La respuesta de la reportera fue un artículo en el New York Times que no tuvo mayor trascendencia.

El tiempo se va volando, Alma tiene que abandonar “los palmares” y la tierra del amado para regresar a Estados Unidos. Continúa una relación de tinta y papel salpicada de palabras de amor y noticias políticas. Finalmente, entre julio y agosto logran pasar quince días juntos en la Ciudad de México. Una especie de luna de miel sigilosa en la que Felipe y Alma conocen el delirio del amor carnal8. Hay que guardar las formas porque él aún sigue casado. 

Finalmente, el Dragón rojo consigue el divorcio el 30 de noviembre y se lo comunica a su Peregrina. Planean casarse los primeros días de enero. Alma inicia los preparativos de la boda con zozobra porque está al tanto de los problemas políticos de México. En efecto, Adolfo de la Huerta se levantó en armas y la revuelta se extendió a todo el país. Felipe es tomado preso con tres hermanos, un funcionario leal y otros once infelices. La suerte está echada. Un tribunal militar decide juzgarlos sin importar que los reos sean civiles.

La madrugada del 3 de enero de 1924 el aire es denso y ahí vas Felipe con toda tu muerte a cuestas, huele a sangre y a traición, y los fusiles se ensañan. Mirar las fotografías de tu cadáver es revivir el dolor de los tuyos, de tu madre y hermanos; de tu pueblo y tu futura compañera de vida. 

A kilómetros de distancia, en San Francisco, California, Alma ensaya la boda, de pronto un conserje le anuncia que tiene un telegrama. Con el corazón palpitante lo lee. Felipe ha muerto… Las piernas la sostienen con dificultad, de sus ojos brota un llanto que es incapaz de explicar el dolor. A su mente acuden las últimas líneas de su canción: “cuando dejes mis palmares y mi tierra; peregrina de semblante encantador, no te olvides, no te olvides de mi tierra, no te olvides, no te olvides de mi amor.

El cuerpo de Felipe.

Lo que sigue después es largo de contar y será en otro momento...

Felipe y Alma.
  • 1  La traducción del maya yucateco es Alma de caña y el Madero que gira.
  • 2  Schuessler, Michael, “La correspondencia de Alma M. Reed y Felipe Carrillo Puerto: una micro-historia pasional y política”, EntreDiversidades. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, núm. 6, 2016, pp. 79- 105 Universidad Autónoma de Chiapas San Cristóbal de Las Casas, México, p.82
  • 3  Palacios, Guillermo, “El dragado del cenote sagrado de Chichen Itzá 1904-c.1914”, Historia Mexicana, vol.67 no.2 Ciudad de México oct./dic. 2017.
  • 4  Torre González, Rosa, “Rasgos biográficos del líder Felipe Carrillo Puerto”, https://www.revistauniversitaria.uady.mx/pdf/233/ru2332.pdf 
  • 5  Iztapalapa. Rev. cienc. soc. humanid. [online]. 2014, vol.35, n.76, pp.189-208. Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, Ciudad de México, México.
  • 6  Martínez, Pedro Castro, “Felipe Carrillo Puerto: la muerte del Dragón de los Ojos Verdes”, https://revistaiztapalapa.izt.uam.mx/index.php/izt/article/view/163/276
  • 7  Schuessler, Michael, op., cit, p. 87.
  • 8 Poot Herrera Sara, Felipe Carrillo Puerto y Alma Reed, El amor en los tiempos de la cólera. https://1library.co/document/ozl46d2y-felipe-carrillo-puerto-alma-reed-amor-tiempos-colera.html

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