Redención por el saber 

12.10.22 - Edna María Orozco

Redención por el saber.

Edna María Orozco

Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea, es mejor a no pensar

Hipatia de Alejandría
María Teresa de Landa1

El aula está repleta de estudiantes cuya atención ha sido capturada por la voz apasionada de la maestra de Historia Universal. María Teresa de Landa, discreta en el vestir, rememora la vida y muerte de la reina inglesa Ana Bolena. Concluye la clase con las palabras del arzobispo Thomas Cranmer: “Ha sido reina inglesa en la tierra y hoy será una reina del Cielo. Entonces se sentó en un banco y lloró”. Los alumnos guardan silencio y una fuerza invisible los mantiene asidos a los pupitres, entre ellos se encuentra Octavio Paz, futuro premio Nobel de Literatura. La profesora se despide y abandona el salón. Sus pisadas resuenan en las baldosas del antiguo colegio de San Ildefonso y abandona el plantel para perderse por las calles del antiguo barrio universitario.2 

¿Quién eres María Teresa? ¿Qué esconden esos hermosos ojos negros de tupidas y rizadas pestañas, en los que se barrunta una sombra de tristeza? El Doctor Luis de la Barreda3 fue su alumno y la magia de sus palabras lo capturaron de tal manera que, en una inolvidable tarde, le develó lo que escondía su pasado.

En el calendario de tu vida todo cambia el 8 de marzo de 1928. Ese día, los dioses olímpicos jugaron con tu destino: Hades se llevó a tu abuela4; y trajo en su lugar al pseudo general brigadier Moisés Vidal, un ser menor, quien seguiría en las sombras para el gran público, a no ser por la relación que estableció contigo. El usurpador de tu alegría, el que robó la cornucopia de promesas que, como frutos dulces y carnosos, se ofrecen a las jóvenes que han decidido participar en la construcción de una sociedad emergente, donde las mujeres buscan ocupar un lugar donde brillen con luz propia. Durante la Revolución, Vidal trabajó bajo las órdenes de Higinio Aguilar, un militar calificado por Javier Garciadiego5, como los antihéroes de la Revolución. Bajo su mano oscura, cada galón, cada ascenso fue fruto de la corrupción y del abuso. Ella te trajo a las primeras planas de los periódicos, te dio una vida después de la muerte que no merecías Moisés Vidal.

Las Keres6

Cuando naciste los dioses de la guerra no se daban abasto. Apenas recién llegas al mundo, estalla la Revolución encabezada por Francisco Ignacio Madero al que asesinan y las tropas villistas, zapatistas y carrancistas arrasan con el usurpador Huerta; las potencias europeas y sus aliados se enfrentan en la Gran guerra; la Revolución Rusa estalla en 1917; la pandemia conocida como “gripe española” mata por todo el mundo y todavía, en 1928, se dirime en el campo de batalla la tormentosa relación entre la iglesia y el Estado que inicia con la llegada al trono de los Borbones.

Eros

María Teresa de Landa paseando por las calles de Madero7

Las pulsaciones de la vida son más potentes que los llamados a la muerte. Los años veinte, los han bautizado como los años locos y son la respuesta a tanta sangre derramada. Las mujeres se cortan el pelo, se olvidan del corsé y cortan sus faldas arriba del huesito. Se bailan nuevos ritmos y se importan nuevas costumbres como el Concurso de belleza y pulcritud en 1928, que se llevará a cabo en Galveston, Estados Unidos. En esta ocasión lo apoya el periódico Excélsior, a través de su revista del jueves. La convocatoria invita a jóvenes mexicanas entre 16 y 25 años y con moral intachable a participar. Lo más interesante es que será el público quien, a través de cupones que se publicarán en la revista, votará para elegir a su reina.

María Teresa ha ganado el concurso. La bella estudiante de Odontología, aunada a la inteligencia y a un precoz gusto por la literatura, pronto dejaron a sus contrincantes atrás. Vidal echaba chispas corroído por los celos y sus padres pusieron el grito en el cielo, cuando se enteraron que la joven debía tomarse una foto en traje de baño. Por unos días es la reina de la Ciudad. No gana el concurso en Galveston, pero sí ofertas de trabajo en el cine. Las rechaza porque ha prometido a Moisés Vidal que regresará para contraer nupcias.

El general ha urdido una fina tela de araña para atrapar a su presa. En secreto la lleva al registro civil donde se lleva a cabo una puesta en escena. El juez y los testigos han sido comprados. Cuando los padres se enteran, organizan una discreta ceremonia religiosa. No puede ser de otra manera porque estamos en plena guerra cristera.

La joven pareja vive con la familia Landa. Los celos de Vidal aumentan cada día, la relación es asfixiante y la joven vive en una suerte de cárcel. Una mañana la chica se desliza silenciosa y se enfunda en una hermosa bata. En la mesita de la sala se encuentra el periódico y, aunque lo tiene prohibido, decide abrirlo. Miras tu fotografía y te acusan de bigamia. Frente a ella se encuentra tu marido, pero mucho más cerca, su pistola. Intentas suicidarte, aunque de manera inexplicable le vacías seis tiros. Has cegado su vida. Miss México es ahora rea de la justicia. El lunes 26 de agosto de 1929 la llevan a la antigua cárcel de Belén. Al día siguiente, se lleva a cabo la reconstrucción de los hechos en la calle de Correo Mayor 109. Aquella casa humilde llama las miradas de cientos observadores, el tráfico se paraliza y María Teresa llega acompañada del director de la cárcel de Belén a la reconstrucción de los hechos. Es tal el interés que, como en el caso de Álvaro Obregón, el juicio se transmitirá por radio.

José María Lozano, tu abogado, fue un connotado defensor del régimen de Victoriano Huerta, pero sin duda un espléndido orador. El fiscal Luis Corona, no sólo te juzgaba a ti, juzgaba también los nuevos valores que mujeres como tú venían impulsando: usar bikini, faldas cortas, estudiar, defender con pasión sus proyectos de vida y el no dejarse manipular por una sociedad.

Al serle concedido el uso de la palabra por última vez en el juicio, María Teresa Landa sólo dijo, ante el jurado y el público absortos, que los imperativos de su destino le habían llevado al arrebato de locura que la hizo destruir su felicidad matando al hombre a quien amaba con delirio. El jurado absolvió a la acusada.8 

Una multitud aplaude entusiasta y sales de la cárcel en hombros. La absolución de un crimen confeso no sólo se explica por la estrategia del abogado. Eras inocente porque Vidal mató tus ilusiones con alevosía, porque te mintió, porque destruyó tu confianza y traicionó tu amor. En suma: porque él te arrebató la vida, la vació de sentido y te confinó a la cárcel de la soledad. Y sin embargo, encontraste un nuevo camino que hizo tu mundo cada vez más grande: el conocimiento de la Historia y la Literatura. En todas esas mentes que pasaron por tus manos, dejaste una huella de agradecimiento y cariño. Esa es la mejor recompensa que la vida te puede dar. He aquí un ejemplo después de tantos años:

Hermosa mujer que fue mi maestra de Historia Universal en la Escuela Secundaria No 6. ¡Excelente Profesora!9

María de Lourdes Lozano Mateos (hace 2 años):
  • 1 Un estudio pormenorizado e imprescindible para el conocimiento del personaje es el de Rebeca Monroy Nasr, María Teresa de Landa, Una Miss que no vio el Universo, México, Secretaría de Cultura, INAH, 2018, 459 p.
  • 2 De la Barreda Solórzano, Luis, El jurado seducido, Las pasiones ante la justicia, México, Editorial Porrúa, 2005, p. 9
  • 3 Coordinador (fundador) del Programa Universitario de Derechos Humanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). También fundó el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad (ICESI), del que fue Director General, y la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), de la que fue el primer presidente. Asimismo, fue Visitador Penitenciario de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Es investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias Penales, profesor de Derecho Penal por oposición de la UNAM y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), profesor de Derechos Humanos en el postgrado de la Facultad de Derecho de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Además, de una larga lista de obra escrita.
  • 4 http://www.analesiie.unam.mx/index.php/analesiie/article/view/2518/2496 
  • 5 “Higinio Aguilar: militar, rebelión y corrupción como modus vivendi” en Ensayo de historia sociopolítica de la Revolución mexicana, México, El Colegio de México, 2011, pp. 287-326.
  • 6 Diosas griegas de la muerte violenta
  • 7 “Enrique Díaz, María Teresa de Landa saluda en la calle de madero a sus seguidores, feliz después de haber ganado el concurso Miss México 1928, mayo de 1928, AGN-Fondo Díaz, Delgado y García, subcaja 45/ 17.” http://www.analesiie.unam.mx/index.php/analesiie/article/view/2518/2496
  • 8 De la Barreda Solórzano, op cit p. 17
  • 9 https://www.youtube.com/watch?v=W6zRO40oUEY comentario en youtube.

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